Catherine Hill
Directora de Secundaria y Bachillerato

 

Ayudar a vuestros hijos durante el estresante periodo de exámenes puede suponer un reto, pero los padres podéis hacer una contribución decisiva para que les resulte lo más fluida posible. Con algunos cambios en su planificación diaria y en el enfoque del repaso, realmente podréis mejorar su rendimiento.

A continuación, os damos algunas recomendaciones basadas en estudios que esperamos os sirvan de ayuda:

 

Planificación del tiempo

Estar bien preparados y saber cómo organizar el tiempo es fundamental para tener éxito en los exámenes, pero es especialmente importante cuando los alumnos tienen un intenso calendario de exámenes.

Los alumnos deben espaciar los horarios de repaso. Esto hará que tengan más sesiones de repaso en un periodo de tiempo más amplio y evitará la saturación.

Los estudios demuestran que espaciar el repaso es muy efectivo, y que los alumnos que lo llevan a cabo, obtienen mejores resultados que aquellos otros que dejan el repaso para el final. El intervalo que se debe dejar entre cada sesión de repaso depende de la fecha del examen. Además, el tiempo de repaso debe ser breve, por ejemplo, hacer bloques de 30 minutos de repaso y, a continuación, un pequeño descanso. Todos los alumnos de Year 11, 12 y 13 ya tienen un ejemplo del horario que pueden usar y adaptar según lo necesiten.

 

Repaso activo

El repaso debe ser activo. Los alumnos no solo deben leer o subrayar de forma pasiva. Deben determinar lo que saben o no saben, y centrarse en lo que les resulta más difícil. Los estudios demuestran que los alumnos a menudo repasan el trabajo que les resulta más fácil, ya que les hace sentir bien. Los alumnos deben preparar tarjetas, hacer exámenes de práctica, enseñar a alguien, o que alguien les pregunte (¡puedes ser tú!). Deben repetir este proceso continuamente.

 

Planificar el tiempo de descanso

Es muy importante que, como parte del horario de repaso, los alumnos reserven un tiempo para sí mismos, para ver la televisión, usar el móvil durante 20 minutos, o practicar algún deporte. Demasiado estrés puede ser perjudicial y afectar al rendimiento del alumno, por lo que el tiempo de descanso es fundamental. Si se planifica con antelación, no habrá discusiones en casa.

 

Dar prioridad al sueño

Cuando tienen muchos exámenes seguidos, los alumnos tienden a priorizar el estudio por la noche en lugar de priorizar el sueño. Sin embargo, esto puede resultar muy perjudicial.

En un estudio, los investigadores comprobaron que las personas que duermen poco tienen más dificultades para recordar las cosas, en comparación con aquellas que duermen lo suficiente. También puede afectar a los niveles de concentración, y se ha comprobado que dormir lo suficiente mejora la atención y nos mantiene más alerta.

De hecho, otro estudio demostró que los alumnos que duermen 8 horas cada noche durante el período de exámenes obtienen mejores resultados que aquellos que no lo hacen. El periodo de exámenes puede ser física y emocionalmente agotador, por lo que priorizar el sueño (lo que es importante durante todo el curso) es fundamental.

 

Repasar evitando la tentación de usar el teléfono móvil

Los estudios demuestran que la mera presencia de un teléfono móvil puede llevar a una reducción de hasta el 20 % de la concentración, atención y rendimiento. Para conseguir una concentración plena durante el repaso, el teléfono móvil no debe estar en la misma habitación que el alumno. Se puede permitir al alumno el uso del teléfono móvil como “premio”, entre sesiones de repaso. Varios estudios han confirmado que escuchar música también tiene un efecto negativo en la concentración durante el repaso o al hacer los deberes.

 

La importancia del desayuno

Por último, es muy importante que vuestros hijos desayunen bien cada mañana. Muchos alumnos omiten el desayuno habitualmente, pero aún más durante el periodo de exámenes, ya que consideran que no tienen tiempo suficiente para desayunar,

Esto puede tener un impacto negativo en su rendimiento académico. En un estudio, se comprobó que los alumnos que desayunan duplican sus posibilidades de obtener notas más altas en sus exámenes comparados con los que omiten el desayuno. El motivo es que desayunar, ayuda a los alumnos a mantenerse alerta y a mejorar la memoria durante el día. Si los alumnos tienen varios exámenes el mismo día, es fundamental que impulsen su concentración para rendir bien al final de la jornada, Esto lo pueden conseguir con un buen desayuno.